¿Qué diferencias tienen los Citroën 2CV y 3CV?

¿Qué diferencias tienen los Citroën 2CV y 3CV?

La denominación 3CV fue un invento argentino que no se conoció en Francia. Te contamos que cambiaba con respecto al 2CV.

El Citroën 2CV nació comercialmente en Francia en 1948, aunque su concepción data de antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Su derrotero merece una historia aparte, pero acá nos vamos a ocupar de las diferencias que tuvieron el 2CV y el 3CV vendidos en la Argentina, gracias al aporte del Club de Clasicos Citroën de Buenos Aires.

El modelo llegó al país recién en 1958, como importado, pero solo un año después comenzó a ser ensamblado en la planta de Barracas con mayoría de piezas importadas. Para 1960 ya se producía con muchas más piezas locales, las que al final de la década suponían el 95 por ciento del modelo argentino.

El motor original fue un 375 cm3 de 9 CV que se complementó luego con el 425 cm3 y 12 CV. Ese fue el motor que debutó en la Argentina y que tanto en Europa como acá pasó más tarde a ofrecer 14 y 18 CV. Pero a fines de los 60, apareció el motor de 602 cm3 y 32 CV que elevaba la potencia fiscal francesa a 3 CV.

Curiosamente, mientras que en su mercado de origen el modelo mantuvo su nombre, en la Argentina pasó a denominarse 3CV para demostrar el rotundo cambio que proponía la nueva motorización (ver otros modelos con nombre solo utilizados acá).

Con el 3CV llegaron refuerzos en los frenos, la suspensión (los amortiguadores de fricción dieron paso a unos hidráulicos) y muchos cambios en el diseño, que incluyeron la insignia 3CV en el portón.

Estos involucraron a las puertas delanteras (apertura tradicional en vez de la “suicida” contramarcha), los intermitentes (salieron del parante C para ubicarse en los guardabarros), las tazas de rueda, los neumáticos (en medida 135 en vez de 125) y los faros traseros de mayores dimensiones.

También cambió la capota de lona (con apertura interna y una posición intermedia), se sumó espejo exterior y la luneta (en una segunda evolución del 3CV, de 1973) pasó a ser parte del portón levadizo, algo no ofrecido en Europa (allá, aunque también se levantaba, siempre fue parte del techo de lona).

En el interior estrenó tablero, tapizados y la pedalera, que dejó se estar unida al piso para estar colgando, como es habitual hoy en día.

El 3CV dejó de fabricarse en la Argentina en 1979, con el retiro de Citroën del país, luego de más de 140.000 unidades. Su continuidad se dio con el IES 3CV, que luego se denominó America y más tarde Súper América (ver más), vendido hasta 1990. En Francia, el eterno 2CV también se fabricó hasta ese año, luego de casi 4 millones de unidades producidas.

La insignia, ubicada en el portón, que solo se conoció en la Argentina.

Uno de los primeros 2 CV, sin tercera ventanilla lateral.

Un 2CV francés sin espejo y con el intermitente casi sobre el techo, pero con puerta delantera “normal”.

Otro 2CV francés, este similar a nuestro 3CV, con espejo lateral e intermitentes en el guardabarro.

En Europa hubo una evolución que aquí no tuvimos, con faros rectangulares.

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