Manejamos el clásico todo terreno de Jeep con el nuevo motor Hurricane en su versión corta, que vuelve a ofrecerse en Argentina.
Por Martín Simacourbe
Fotos: F.G., M.O. y Prensa Stellantis
No hay muchos modelos que respeten tanto la propuesta original como este Wrangler. No hablo del Jeep de 1945, con el que este modelo tiene notables diferencias de tamaño y lujo, sino con el que estrenó el nombre en 1987, el cual ya mantenía en alto la capacidad de poder circular en (casi) cualquier terreno.
La excusa para volver a subirnos al Wrangler fue el regreso de la versión corta tras el rediseño presentado el año pasado, que además estrenó con el nuevo motor Hurricane, y el reacomodamiento de precios luego de la derogación del impuesto al lujo.
El rediseño solamente actualizó la parrilla y las llantas por fuera, la pantalla táctil en el interior (más grande, con la esperada cámara delantera y un funcionamiento muy mejorado) y el equipamiento de seguridad, con frenado autónomo, punto ciego, luces altas automáticas y un control crucero adaptativo de funcionamiento bastante tosco; pero sobre todo renovó el motor, del que hablaremos más tarde.
En cuanto al aspecto, debo confesar que las versiones 2/3 puertas de los SUV son una de mis debilidades y como prueba va esta nota de hace unos cuantos años (ver más).
Y además de parecerme divina, esta opción también es algo único en el mercado argentino, con la salvedad del Jimmy, que cuesta menos de la mitad y ofrece casi un tercio de la potencia. El Bronco, que es lo más parecido, solo viene en la versión larga, rival directo de la de 4 puertas.
Con respecto a esta, la 2 puertas es 55 cm más corta, algo que se nota en la habitabilidad de las plazas traseras (solo para dos y con un piso muy elevado) y la capacidad de baúl (200 contra 550 litros), casi tan inútiles como las de un deportivo.
Las mejoras del interior no disimulan su antigüedad, con mínimos lugares para dejar cosas, un parabrisas cercano y muy vertical y una posición de manejo de auténtico todo terreno, pero ahora con butaca eléctrica.
Lo que sigue intacto es su destreza para quedar al desnudo. La zona delantera del techo se puede quitar con facilidad, pero para el resto (puertas y la totalidad del techo) hay que tener tiempo y herramientas especiales (y lugar donde dejarlas). Incluso se puede abatir el parabrisas (con vidrio gorila glass) por sobre el capot, como en el Willys de la Segunda Guerra.
Como te anticipé, el gran cambio está bajo el capot. Durante su gestión al frente de Stellantis, Carlos Tabares sucumbió ante la agenda ecológica y, entre muchas otras medidas, reemplazó el V6 por el Hurricane 4 que conocimos en Rampage y Compass.
Los puristas pusieron el grupo en el cielo, las ventas de Jeep retrocedieron fuerte en Estados Unidos y Tabares (por eso y por muchas cuestiones más) es hoy un feliz desempleado con una frondosa cuenta bancaria.
La cuestión es que pese a que los motores que odia Greta Thunberg ya están de regreso, acá el Wrangler ofrecerá durante un buen tiempo este Hurricane, con el que el Wrangler perdió 2 cilindros, 1.600 litros y 13 caballos (ahora 272), pero ganó 47 Nm (ahora 400) gracias a la aparición del turbo.
En los papeles, las diferencias no son radicales y sigue acompañado por una caja automática de ocho marchas. Pierde el ronquido típico de los V6 y el aumento de par se valora en algunos terrenos complicados, pero las prestaciones son similares y los consumos (quizás el mayor argumento para el cambio, salvando las emisiones) no disminuyeron tanto.
La aceleración y recuperaciones nos dieron 4 décimas más con respecto al V6, mientras que el consumo bajó poco en rutas y autopistas (menos de medio litro a 100 km/h y menos de uno a 130) y algo más en cuidad (casi 2 litros y medio). El tema es que con 15 l/100 km (siendo delicados con el acelerador) sigue siendo muy gastador.
Lo que no cambia es su inigualable capacidad off road, con todo lo imaginable y más (como bloqueo de diferencial o desconexión de la barra estabilizadora). Hay algunos pocos comandos eléctricos, pero la baja sigue siendo con palanca (y de las duras).
Como conté cuando lo probé en pandemia (ver prueba), lo más probable es que el límite entre lo que puedas hacer y lo que no en una travesía lo pongas vos antes que el Wrangler.
Distinto es en la ciudad o en la ruta, donde ya no se siente tan cómodo, pese a que en cada evolución va mejorando (por ejemplo, la insonorización). En la urbe lo mejor es que no hay ningún temor por cunetas y pozos, pero a cierta velocidad las enormes ruedas y una dirección lenta requieren anticipar algunas maniobras.
En síntesis, más allá del motor que tenga, el Wrangler es un bicho muy especial y quien no le vaya a dar el uso que se merece (como embarrarlo seguido) estará desperdiciando dinero, porque hay muchísimas opiniones más cómodas para el día a día.
Hablando de plata, este Wrangler Rubicon 2 puertas cuesta 85.900 dólares (4.000 menos que el 4 puertas), un valor que se redujo fuerte tras la eliminación del impuesto, pero que sigue siendo muy elevado (el Bronco cuesta 112 millones de pesos).
El tema es que, quien pueda pagarlo, se llevará algo que no ofrece ningún otro modelo en la Argentina: un juguete para salir a conquistar caminos.
A favor
Capacidad off road
Mejoras de seguridad
Estilo único
En contra
Espacio posterior y baúl
Consumo
Precio elevado




FICHA TECNICA
Cilindrada: 2.000 cm3
Potencia: 272 CV a 5200 rpm
Torque: 400 Nm a 3000 rpm
Caja: automática de ocho marchas
Tracción: Integral con alta y baja
Frenos: Disco ventilado/Disco
Suspensiones: Eje rígido
Dirección: Hidráulica
Neumáticos: 275/75 x 17″
Largo/Ancho/Alto: 4,236/1,875/1,869 mm
Peso: 1.796 kilos
Baúl: 203 litros
Tanque: 81 litros
PRESTACIONES
Aceleraciones
0-100 km/h: 8,7 s.
0-1000 metros: 31,6 s.
Recuperaciones
80-120 km/h en D: 6,1 s.
Frenada
100-0 km/h: 46,3 mts.
Consumos
100 km/h: 9,4 litros/100 km.
130 km/h: 12,7 litros/100 km.
Urbano: 15,2 litros/100 km.
EQUIPAMIENTO
Airbags frontales y laterales
Encendido automático de luces
Detector de punto ciego
Frenado autónomo
Luces altas automáticas
Acceso y arranque sin llave
Butaca eléctrica
Climatizador automático
Control crucero adaptativo
Faros full led
Llantas de aleación
Pantalla táctil de 12″ con cámara
Tapizado de cuero
Techo desmontable




































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