Prueba: Volkswagen Vento GLI

  • DISEÑO
  • HABITABILIDAD / CONFORT
  • PRESTACIONES / MOTOR
  • COMPORTAMIENTO
  • SEGURIDAD
  • PRECIO / COMPETENCIA
  • EQUIPAMIENTO

Volkswagen Vento GLI

- Precio $ 2.431.500
- Potencia 230 CV
- Aceleración 0 a 100 km/h 6,7 seg.
- Consumo promedio 9,8/100 km

El único sedán deportivo del segmento mediano pasó por nuestras manos. Un clásico que mantiene su esencia pero suma potencia.

Por Martín Simacourbe
Fotos: M.O. y Prensa VW

Aunque los sedanes medianos vienen en baja, golpeados por la fiebre SUV que parece destinarlos al olvido, Volkswagen no ha olvidado nutrir a su gama con una versión deportiva que ya es todo un clásico dentro del mercado argentino.

Esa tradición se remonta a cuando el Bora ofrecía el 1.8 turbo, incluso con los 150 caballos que eran la gloria para quienes buscaban más potencia (chipeos al margen) y hoy no conformarían a nadie. La saga continuó con los distintos Vento (Sportline y el anterior GLI).

Este GLI es el homónimo del Golf GTI pero claro, con silueta de cuatro puertas. En esta nueva generación el motor eleva la potencia a 230 CV, mantiene la caja DSG y, a diferencia de las versiones “tranquilas” del Vento, además de dejar el 1.4 de lado, suma un tren posterior con suspensión independiente.

En el mercado nacional no hay nada parecido y para encontrar algo habría que remontarse al Renault Fluence GT2 de 190 CV. Ni siquiera está viniendo el Honda Civic con motor Turbo (“solo” 173 CV) que era lo más radical entre la gama tradicional.


DISEÑO/ESTILO
En este rubro voy a ser algo incongruente, porque no me gustan para nada los autos tuneados. Detesto las personalizaciones. Y sin embargo creo que este Vento “deportivo” se queda un poco corto a la hora de diferenciarse de sus hermanos.

¿Qué le pondría? No sé. Seguramente cualquier agregado lo llevaría a ese desagradable terreno que mencionaba arriba, con lo cual tengo que aceptar que estas sutiles modificaciones son las acertadas.

Estas son nueva parrilla en negro (adiós a los cromados), luces led sin antinieblas, paragolpes apenas más agresivos, llantas de mayor tamaño y nuevo diseño, un alerón sutilmente más grande y la doble salida de escape que sería lo más deportivo de todo el conjunto.

Seguramente habrá quien piense que todo eso es poco y estará el que le encante tener 230 caballos bajo el capot pero que a la vista casi ni llame la atención.

Una particularidad es que no hay ninguna insignia Vento (en México, donde se produce, directamente se llama GLI). A cambio, la sigla aparece en la parrilla, el portón, los laterales y el volante, como para que no se te olvide.


INTERIOR/CONFORT
Si por fuera los cambios son sutiles, por dentro casi no hay diferencias. Costuras y filetes en rojo, el mencionado GLI en un volante más deportivo y poco más. Hasta los asientos son los mismos.

Lo bueno es que conserva así una excelente postura de manejo y todo el sistema de información y multimedia, con el ya comentadísimo tablero digital super configurable y una pantalla táctil veloz y con nuevas funciones emparentadas con a deportividad.

La calidad en general es buena, pero los plásticos de la zona baja de la consola y las contrapuertas no son los mejores y muestran alguna rusticidad, algo que también se percibe en la terminación del baúl. Lo mejor se nota en los comandos y las teclas, de muy buena factura y respuesta.

Como buen sedán, el espacio posterior es importante y allí el Vento no defrauda a lo largo, con muy muy espacio para las piernas ni a lo alto, pero el problema es la quinta plaza, limitada por el falso túnel de transmisión y un respaldo incómodo. Si van dos, no habrá ningún problema.

Allí aparece uno de las muy pocas críticas al equipamiento, ya que no hay salidas de aire o entradas USB para los pasajeros de atrás. El resto es muy completo, con techo corredizo, butaca eléctrica, sensores varios y acceso sin llave. Tampoco tiene estacionamiento asistido.

El baúl es generoso con 510 litros, pero las bisagras son bastante intrusivas. Por debajo, otra de las críticas, el auxilio es del tipo galletita.


MOTOR/PRESTACIONES
El motor es un clásico, pero totalmente modernizado. Se trata del mismo que trae el Golf GTI, un 2.0 turbo de 230 CV, una potencia más que suficiente para dejar contento a quien busque poder dentro de un envase familiar mediano.

La entrega de esa potencia se da entre 4.700 y 6.200 vueltas, un rango muy amplio (lo mismo que el torque, que arranca en 1.400 vueltas) y lo acompaña una caja DSG de seis marchas de impecable funcionamiento y velocidad en el paso de marchas. Por supuesto cuenta con manejo secuencial y levas al volante.

Lamentamos, por lo que nos gusta manejar, que no haya una caja manual en la gama, pero entendemos que por los volúmenes de venta y el público al que apunta, no tendría demasiado sentido traerla.

Aunque no modifican demasiado la gestión, el GLI ofrece cuatro modos de conducción con posibilidad de regular varios aspectos. Hay un modo Eco, otro Normal, un Sport y un cuarto para personalizarlo a gusto.

Las prestaciones obtenidas son espectaculares. Con el Lauch Control, que maximiza la salida con partida detenida, logró 6,7 segundos, un tiempo bárbaro, mejor que el de un Peugeot 308 S, que pese a ser hatch es lo más parecido en cuanto a potencia dentro del mercado.

Todos los deportivos medianos pasan los siete segundos. Ya sin el Golf GTi (si queda alguno a la venta avisen) el Veloster de 204 CV (ver prueba) hace 7,5 y el 308 S de 225 CV (ver prueba) 7,7, lo que habla muy bien del Vento.

La contracara está en el consumo urbano, que es elevado, con más de 12 litros, aunque a ritmos constantes en rutas y autopistas no desentona, con menos de 7 litros a 100 km/h.


COMPORTAMIENTO
Quien busque el GLI estará interesado más que nada en este rubro. Y la respuesta del Vento deportivo es altamente satisfactoria en todo sentido.

Al buen chasis “natural” del Vento, el GLI le agrega la suspensión trasera independiente que le suma un plus de calidad a cómo toma las curvas y se desenvuelve en retomes cerrados.

La dirección es muy buena, el grip del volante es impecable y el ajuste general de la suspensión, un grado más firme que el del Vento tradicional, aporta a la sensación de mayor control en todo momento.

Esa firmeza lo hace algo más incómodo en la ciudad, algo en lo que juega su papel los neumáticos de perfil bajo, pero esa molestia solo aparece en asfaltos en mal estado. Si todo está bien, se disfruta a pleno, independientemente de la agresividad con la que se esté manejando e incluso en el día a día.

Pese a que es un rutero con gran condición para el manejo veloz, a la hora de la deportividad extrema, el GLI está un paso por detrás de esos “rivales” que mencionábamos antes (Golf, 308 y Veloster). Pero claro, hablamos del desempeño fino en un autódromo o en caminos de montaña.


SEGURIDAD
Como muchos autos de este precio están agregando sistemas de seguridad activa, vamos a reclamarle al Vento GLI algunas cosas que no tiene, como control crucero adaptativo, mantenimiento de carril o frenada autónoma. Cosas que tiene en otros mercado, pero que no llegan a la Argentina (la tecla en el volante, inactiva acá, así lo denuncia).

Lo bueno, viene con seis airbags, control de estabilidad, un excelente desempeño en las pruebas de Latin NCAP y dos elementos con los que siempre no agrada contar: faros full led de impecable iluminación y una frenada en la que los 37 metros para detenerse de 100 km/h a ceo habla por sí sola.


PRECIO/COMPETENCIA
Sin rivales directos y con el impuesto al lujo muchas veces distorsionando los valores, es complicado establecer qué tan buena compra es este Vento GLI.

El valor de lista es de 2.431.500 pesos, poco más que los 2.235.700 que vale el Highline (1.4 de 150 CV), pero ahí nomás (acá entra a full la distorsión) de los 2.6 millones que vale un Passat.

También es un poco más que los 2.3 millones que cuestan el Veloster de 204 CV manual y el 308 S más equipado, con lo cual el posicionamiento no parece para nada desacertado sabiendo la clientela fiel que tiene el Vento en cualquiera de sus variantes.


Lo Bueno

Comportamiento dinámico
Motorización y caja
Prestaciones
Instrumental y multimedia
Exclusividad en el mercado

Lo Malo

Sin ayudas a la conducción
Quinta plaza
Solo caja automática
Auxilio temporal
Estética poco deportiva


FICHA TECNICA

Motor
4 cilindros, 16 válvulas
Cilindrada: 1.984 cm3
Alimentación: Nafta
Potencia: 230 CV entre 4.700 y 6.200 rpm
Torque: 35,7 kgm entre 1.500 y 4.000 rpm

Transimisión
Caja: Automática DSG de seis marchas
Tracción: Delantera
Frenos: Disco ventilado/Disco

Tren de Rodaje
Suspensiones: McPherson/Multilink
Dirección: Eléctrica
Neumáticos: 225/45 x 18″

Dimensiones y Capacidades
Largo/Ancho/Alto: 4,702/1,799/1,459 mm
Peso: sin datos
Baúl: 510 litros
Tanque: 50 litros

EQUIPAMIENTO DE CONFORT
Acceso y arranque sin llave
Butaca eléctrica
Cargador inalámbrico
Climatizador automático bizona
Instrumental digital
Llantas de aleación
Pack eléctrico
Pantalla táctil con cámara
Sensor de estacionamiento del/tras
Sensor de lluvia
Tapizado de cuero
Techo eléctrico
Volante de doble regulación

EQUIPAMIENTO DE SEGURIDAD
Airbags frontales, laterales y de cortina
Apoyacabezas (5)
Cinturones inerciales (5)
Control de estabilidad
Encendido automático de faros
Faros led
Faros antiniebla trasero
Isofix

PRESTACIONES

Aceleraciones
0-100 km/h: 6,7 s.
0-400 metros: 14,8 s.
0-1000 metros: 26,3 s.

Recuperaciones
80-120 km/h en D: 4,0 s.

Frenada
100-0 km/h: 37,3 mts.
140-0 km/h: 71,9 mts.

Consumos
100 km/h: 6,8 litros/100 km.
130 km/h: 8,4 litros/100 km.
Urbano: 12,2 litros/100 km.

Martín Simacourbe
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