El producto de Renault evoluciona con respecto a Oroch, pero se enfrenta y enfrentará a una dura competencia.
Hace una década, Renault inauguró un nuevo segmento de pick ups, recurriendo a un chasis monocasco pero con una carrocería doble cabina.
La Oroch fue una suerte de evolución de lo que ya venía planteando la Fiat Strada original de doble cabina (presentada en 2009 y que luego sumó la puerta lateral suicida en 2013), pero con un tamaño mucho más digno gracias a tomar como base la Duster.
El problema es que, casi al mismo tiempo, la propia Fiat lanzó la Toro, con ese mismo concepto pero partiendo de un lienzo en blanco, si bien compartía plataforma y componentes con Renegade/Compass.
La Oroch no era un mal producto, pero nunca estuvo muy bien equipada y vivió siempre a la sombra del producto italiano, que en Brasil fue un verdadero boom de ventas.
Que este tipo de pick ups tenga particular éxito en Brasil no es casualidad. Nuestro vecino tiene una particularidad que no comparte con ningún otro país en el mundo: más de cien millones de personas viven muy cerca de algunas de las mejores playas de la tierra y necesitan un vehículo práctico para todos los días pero que esté dispuesto a ser cargado y ensuciado los fines de semana.
Con esa condición y un precio muy accesible, desde que salió al mercado, la Strada de cuatro puertas es el modelo más vendido de Brasil y solo en esta parte del mundo se venden Toro, Montana, Rampage y esta nueva Niagara (Maverick es la única que no fue desarrollada por aquí), a la que se sumarán en breve Mako, Tukan y la opción de Toyota.
El mercado argentino es diferente. Las ventas de este segmento no son tan elevadas, porque quien necesita un vehículo de trabajo cuenta con buenas alternativas entre las pick ups con chasis de largueros y quien busca algo familiar tiene mil opciones entre los SUV.
De hecho, la Niagara ofrece un ambiente muy SUV en el interior, algo que se ve en el equipamiento, la posición de manejo y hasta en terminaciones que solo puede emular la Rampage a un precio mucho más elevado, pero el espacio interior es menor al que ofrece la avalancha de SUV chinos que llegaron en el último tiempo.
Pensando en esto, Renault inventó una práctica solución para dejar una mochila detrás de los asientos traseros (fuera de la vista y dentro del habitáculo) y las versiones más equipadas cuentan con un práctico cerramiento para la caja, pero salvo que seas de usar mucho este sector con elementos de gran porte o que ensucien mucho, una Niagara (o cualquiera de sus rivales) no tiene demasiado sentido para una familia tipo.
Salvando esto, que no es poco y define la utilidad de comprar una pick up compacta, la Niagara es un producto con variados atributos, que evoluciona y mucho con respecto a lo que ofrecía Oroch, porque además de lo mencionado, cuenta con una mecánica de buena respuesta, una gama con varias opciones (ver más) y un andar que ya elogiamos en la prueba del Boreal (ver más), con la que comparte chasis.
Como extras, la nueva pick up ofrece una carrocería atractiva y muy valorada por el cliente argentino y una opción de tracción integral, algo que las mayoría de los SUV han dejado de lado en el último tiempo.
Como la 4×4 se va a lanzar recién en el verano, en este primer contacto manejamos la 4×2 con máximo equipamiento. El periplo entre Calafate y el glaciar Perito Moreno incluyó rutas de asfalto y ripio, pero en una caravana que no permitió elevar demasiado la velocidad como para poner en aprietos a un producto que se desempeña muy bien en cualquier tipo de terreno gracias al buen desempeño del tren trasero Multilink.
Con respecto a sus rivales, curiosamente la potencia disponible define mucho del posicionamiento de la Niagara, pero es algo que también se extiende al desempeño: por encima de Montana, muy cerca de Toro y por debajo de Rampage y Maverick, que se despega como la mejor opción para quieren busquen el mejor desempeño todo terreno (aunque no hayamos manejado todavía la 4×4). Después, hay nichos puntuales (diesel e híbrido) donde la Niagara no se mete, al menos hasta que llegue la versión electrificada, prometida para el año que viene.
Con la experiencia de una década de la marca francesa en el rubro, la Niagara da un salto enorme con respecto a la Oroch y seguramente dejará contento a quien la elija, pero tiene por delante una ardua tarea: convencer al cliente argentino (pero más que nada al brasileño), que es una buena opción en un segmento que en breve va a multiplicar sus opciones.
Todo en una franja de precios donde Renault (por ejemplo con el Boreal) no la termina de pasar del todo bien en ninguno de los dos mercados. Es algo que a la marca del rombo le llevará tiempo, pero que con productos como este conseguirá más temprano que tarde.








































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