La historia del Fiat 133: el último “todo atrás” producido en la Argentina

La historia del Fiat 133: el último “todo atrás” producido en la Argentina

Fue creado por Seat y llegó para reemplazar al 600 con su misma fórmula: motor y tracción posterior. Pero apenas se produjo cinco años.

No son muchos los autos producidos en la Argentina con la fórmula “todo atrás”: es decir, motor, tracción y caja montados en el sector posterior de la carrocería. El último fue la VW Kombi (entre 1981 y 1986), pero se trataba de un utilitario.

El ejemplo más exitoso en el país es el del Fiat 600, que llegó en 1960, seguido del Renault Dauphine, de ese mismo año. Pero en otros mercados, el VW Beetle es el mejor exponente (de éste derivó la Kombi) de lo que fue toda una era en la industria del automóvil.

Para mediados de los setenta, esta configuración estaba casi discontinuada. Casi ningún modelo se desarrollaba con motor trasero y el Fiat 128, de 1969, había demostrado los beneficios de montar la tracción adelante.

Sin embargo, Seat, que comercializaba productos de Fiat en España, tomó la plataforma del 850 (un 600 con baúl, algo así como nuestro 800) y creó al 133, con líneas similares a las que la italiana había mostrado en el 126 de 1971 (el último “todo atrás” de Fiat) y que se habían impuesto en el diseño de automóviles compactos (ver más).

El modelo se vendió con éxito en España y se exportó con la marca Fiat a varios mercados de Europa del Este. A la Argentina llegó con el logo de la italiana a mediados 1977, dispuesto a reemplazar al viejo 600.

Con respecto a este, era 23 cm más largo (3,45 metros), 4 más ancho (1,42), 8 más bajo (1,33) y 3 más largo entre ejes (2,03). El motor también era más potente: en vez del 843 cm3 de 32 CV, llevaba un 903 cm3 de 40 CV, que era el que utilizaba el 127 en Europa.

En 1979, Fiat Concord sumó a la gama la versión IAVA, que había tenido gran éxito en el 128. Tenía pintura bitono, faros de profundidad y llantas exclusivas. Por dentro renovaba tablero, butacas, selectora de cambios y volante. Pero lo más importante era que el motor trepaba a 55 CV, que suena a poco, pero era casi un 40 por ciento más de potencia.

Lo cierto es que pese a que era mucho más moderno que el 600, nunca pudo emular sus ventas, aun cuando el Fitito ya tenía más de 15 años de vida. El 133 no logró superar las 5.000 unidades anuales y se retiró del mercado con menos de 16.000 unidades producidas (ver otros fracasos de la industria argentina), cuando el 600 completó más de 33.000 en el mismo período.

Su discontinuación se produjo en 1982, ya de la mano de Sevel (ver más), que ese año también dejó de producir el 600 para iniciar la fabricación del 147, modelo que había llegado el año anterior de Brasil y que gracias a su modernidad determinó el final de los “todo atrás” argentinos de Fiat.

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1 Comment

  • Sergio
    28 mayo, 2022, 8:01 am

    Muy buena nota.

    Era medio fulero el 133. El 600 al menos era simpático.

    Además, nunca vi un 133 que anduviera bien, y estoy hablando de sus años mozos, en los 80s

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