El absurdo de un eléctrico con 1.000 CV

El absurdo de un eléctrico con 1.000 CV

Nuestro editor reflexiona sobre la incongruencia de ofrecer un vehículo “cero emisiones” con un consumo que de “verde” no tiene nada.

Por Martín Simacourbe

La nota bien se podría llamar el absurdo de tener un automóvil de 1.000 CV, cualquiera sea la fuente de donde obtenga su poder. Pero en tiempos en que las pelis o series de súper héroes revientan las taquillas, parece que tener una desproporcionada potencia bajo el pie derecho es la única manera de hacerse notar (siempre y cuando hacerse notar tenga algo de bueno).

Lo cierto es que la carrera por tener más caballos no está reducida al nicho de los súper deportivos, como siempre supo ser. Las pick ups también se han subido. Y el último grito de la moda, al menos en Estados Unidos, son las pick ups… eléctricas.

Yankilandia siempre fue el reino de lo desproporcionado, desde la comida hasta un V8 en un sedán para ir al supermercado. Pero tras años de encierro, las pick ups y SUV, que siempre reinaron allí, están siendo admiradas en muchos otros mercados.

Puedo entender el valor de tener mucha potencia disponible para encarar un camino anegado, pero no logro comprender qué tiene de fantástico hacer el 0-100 km/h en tres segundos arriba de una Hummer. ¿En serio quieren acelerar así con un vehículo más ancho que una F-150 Raptor y con el culo a un metro del asfalto?

Pero eso no es todo. Lo que despertó mi interés por escribir estas líneas es el absurdo de creer que porque un vehículo es eléctrico se puede dar el tupé de ofrecer una (casi) ilimitada cantidad de potencia. Que eso no tiene consecuencias.

No me voy a meter en el terreno de toda la contaminación que genera la producción de un auto eléctrico. Se sabe que es muy superior a la de uno a combustión, pero como no hay cifras absolutas (insisto), vamos a pasarlo de largo.

En todo caso, cualquier eléctrico, gracias a sus nulas emisiones una vez puesto en la calle, compensaría de sobra, en toda su vida útil, ese mayor gasto energético que demanda su fabricación.

La cuestión es cómo se obtiene la energía necesaria para recargar las baterías. En Francia o en Israel, donde la energía nuclear está muy avanzada, las emisiones por km son muy bajas, de ahí que Renault tenga un excelente pasar en la venta de autos eléctricos.

Pero en otros mercados, ese enchufe que se necesita para recargar las baterías demanda la generación de electricidad de energías no renovables (principalmente la quema de carbón), algo muy extendido en Estados Unidos, Alemania o la Argentina.

Otra gran verdad es que aun con una recarga 100 por ciento proveniente de fuentes no renovables, un eléctrico emite por km menos dióxido de carbono que un auto a combustión. Pero claro, estamos hablando de un auto con una potencia “racional”, no la descomunal cifra que propone el Hummer.

Pobre, le estamos cayendo a GM como si fuera la culpable de todo, pero son varias las automotrices (pronto serán Ford, Tesla, Rivian, etc.) que se suben al enunciado: “como es eléctrico, no tengo límite”. Hay que saber que un Hummer, según informó el sitio Diario Motor de España, emitiría en Alemania lo mismo que un auto diesel de tamaño medio.

Es cierto, nuevamente, que si el Hummer fuera naftero como en las últimas dos décadas del siglo pasado, aun con una potencia inferior a estos 1.000 CV, sería muchísimo más contaminante que esta versión EV (ver más).

Pero volvemos a la incongruencia: recargar un Hummer no solo demanda mucho más energía: la producción misma de su paquete de baterías de gran capacidad requiere emisiones cuatro veces mayores que las de un Peugeot 2008 eléctrico.

Así que a no confundirse, el Hummer EV (y cualquier otro modelo eléctrico comparable) puede consumir mucho menos que su homónimo a nafta o Diesel, pero de ecológico, no tiene casi nada.

4 comentarios

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4 Comentarios

  • Gonzalo
    25 octubre, 2020, 9:45 am

    Excelente editorial!
    Pero el problema no es la oferta sino la demanda.
    Hay tanto descerebrado con plata que todo da para cualquier pavada.

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    • Adolfo@Gonzalo
      28 octubre, 2020, 2:36 pm

      No es la demanda, es la oferta. Es como el tema de los SUV, todos dicen que es lo que la gente quiere comprar, verso, es que las automotrices ganan más plata con los SUV y los costos de producción son, casi, los mismos, entre producir una berlina y un SUV.

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  • Nicolas
    25 octubre, 2020, 8:27 pm

    Hace una década todo el mundo creía que un eléctrico era igual a auto lento. Primero se desmiente esa creencia. Es más marketing que otra cosa.

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  • Vando
    26 octubre, 2020, 5:26 pm

    Vos lo decís bien, es obra maestra de yankilandia. Todo desproporcionado. Ahora ha salido una verdadera fiebre de hacer el vehículo mas grande, más potente, más rápido de 0 a 100. Y lo peor de todo es que nosotros los argentinos tenemos esa mala costumbre de adquirir y consumir todas estas modas. Como más o menos andar con una RAM 2500 en plena hora pico por la Avda. Juan B. Justo, como ví el otro día.

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