En 1962 fue el reemplazante del Dauphine en Europa, pero nunca llegó a Santa Isabel. Repasamos datos, cifras y buscamos un porqué.
Por Martín Simacourbe
La industria automotriz argentina produjo una buena cantidad de modelos a lo largo de su historia. Por diferentes razones, muchos de los sucesores de esos vehículos no se fabricaron en el país.
En esta sección vamos a repasar esos casos, motivados en marcas que se fueron del país, versiones originales que se perpetuaron en el tiempo o cambios de política que conspiraron para que muchos modelos que se producían en la Argentina no tuvieran el sucesor que ofrecían en su mercado de origen.
En esta primera entrega (que haremos por orden cronológico), arrancamos con el Renault 8/10, sucesor del Dauphine, modelo que inició su producción en Santa Isabel en 1960, cuatro años después de su lanzamiento en Francia.
En 1962, el Viejo Continente asistió a la presentación del R8 (foto principal), que si bien modernizaba notablemente las líneas del Dauphine, mantenía la disposición “todo atrás”, con motor y tracción posterior.
En 1965 apareció el R10 (ver foto debajo), que mantenía la zona central, pero estiraba su largo 18 cm (gracias a una nueva trompa y una nueva cola), para ubicarse en un nuevo segmento y atender la demanda de una población que dejaba atrás la crisis de posguerra.
En Francia, el Dauphine fue discontinuado en 1967, pero en Argentina, IKA lo produjo en Córdoba entre 1960 y 1970 (con algo más de 88.000 unidades), con particular éxito en los dos primeros años, hasta que llegó el R4.
En 1967, Renault tomó buena parte del control de IKA, pero cuando pensó en el reemplazo del Dauphine, descartó la idea de producir el binomio 8/10 en el país y esperó al desarrollo del R12, que llegó al país el mismo año del lanzamiento europeo, en 1971.








































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