Historia: cuando cada provincia tenía su propia patente

Historia: cuando cada provincia tenía su propia patente

Entre 1964 y 1994, las chapas patentes de Argentina estuvieron divididas por provincias, con el abecedario como modo de identificación.

Si ya estás vacunado (o empadronado) seguramente hayas convivido con la chapa negra con números blancos que llevaron los autos argentinos entre 1964 y 1994.

Pero si sos más joven, quizás hayas notado que algunas carcachas que andan circulando por ahí tienen una patente que no te es nada común.

En 1958, en la Argentina se creó que Registro Nacional de la Propiedad del Automotor (RNPA), cuyo primer objetivo fue unificar, regular y estandarizar las diferentes identificaciones o patentes de automotores, una tarea que realizaba hasta entonces cada municipio del país en forma autónoma.

Estas patentes, que duraron tres décadas, tenían una particularidad que se dejó de lado en 1995 y tampoco fue recuperada con las patentes actuales, que debutaron en 2016: cada provincia estaba identificada por una letra, seguida de seis números.

El fondo era negro y las letras blancas. Las primeras tenían un marco blanco y caracteres muy finos, que dificultaban su legibilidad, por lo que en el comienzo de la década del setenta se eliminó el borde y las letras y números crecieron de tamaño (ver diferencias abajo).

A cada provincia (junto con la Ciudad de Buenos Aires, que por ese tiempo no era autónoma, y Tierra del Fuego, que era territorio nacional) le fue asignada una letra. Las I y O, por su similitud con los números 1 y 0, fueron descartadas.

Con 24 distritos, A le fue asignada a Salta, B a Buenos Aires, C a la Capital Federal, D a San Luis, E, a Entre Rios, F a La Rioja, G a Santiago, H a Chaco, J a San Juan, K a Catamarca, L a La Pampa, M a Mendoza, N a Misiones, P a Formosa, Q a Neuquén, R a Río Negro, S a Santa Fe, T a Tucumán, U a Chubut, V a Tierra del Fuergo, W a Corrientes, X a Córdoba, Y a Jujuy y Z a Santa Cruz.

Un problema apareció en 1973 cuando la Provincia de Buenos Aires superó el millón de patentamientos, lo cual obligó a sumar un número, que se ubicó por debajo de la letra. En 1980 la Capital Federal alcanzó el millón y la Provincia llegó a los dos millones en 1984. Fueron las únicas dos jurisdicciones que necesitaron el séptimo dígito.

Cuando se cambiaron por las nueva patentes alfanuméricas de tres letras y tres dígitos, se habían patentado casi ocho millones de vehículos. Buenos Aires fue la primera en el ránking, con casi 2.800.000, seguida de la Capital Federal, con casi 1.900.000; Santa Fe y Córdoba, ambas con algo más de 700.000 y Mendoza, con algo más de 300.000. Otras 14 jurisdicciones no superaron los 100.000.

Las nuevas patentes, que debutaron en 1995, llegaron para solucionar uno de los grandes problemas de las nacidas en la década del sesenta: su fácil reproducción y casi nula seguridad jurídica.

A diferencia del nuevo sistema que llegó la década pasada, todos los vehículos patentados entre 1964 y 1994 debieron repatentarse, adoptando el sistema alfanúmerico a partir de la letra R.

La otra gran diferencia es que el empadronamiento fue a nivel nacional, con lo cual cada provincia dejó de estar identificada. El nuevo formato se inició con la combinación AAA 000 y finalizó antes de llegar a la QQQ 999, que era el último disponible para los 0km (aunque tampoco se habían utilizado las letras Y y Z).

2 comentarios
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2 Comments

  • Brian
    5 julio, 2021, 4:32 pm

    En esa época era + que fácil subirse a un auto ajeno sin darse cuenta

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  • Sergio
    5 julio, 2021, 5:30 pm

    Muy buena nota histórica!

    Eran tan fácil de falsificar que en cualquier lugar se compraba una copia en caso de robo, rotura o extravío. Ademas, en los últimos tiempos se hacían algunas mas anchas que ocupaban bien el espacio de la patente. Tenian mas facha pero eran de o mas falso…

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