La curiosa historia del Seat Ronda amarillo y negro

La curiosa historia del Seat Ronda amarillo y negro

Por un litigio, la marca española presentó este prototipo que mostraba todas las piezas que diferenciaban al modelo de un Fiat Ritmo.

Hoy una de las marcas de Volkswagen, la española Seat nació en la década del 50 como una licenciataria de Fiat, fabricando sus modelos, pero con la nueva marca.

Así, aparecieron en el mercado español muchísimos Fiat “rebagueteados” (1500, 124, 127, 133, Ritmo y Panda, entre otros), aunque Seat también produjo algunas versiones propias, como el 800 (un Fiat 600 de cinco puertas), el 850 (similar a nuestro Fiat 800) y el 1200, con un diseño comprado a NSU.

Con la llegada de la democracia a España, tras la muerte de Franco en 1975, Fiat acordó quedarse con el 80 por ciento de Seat, pero la crisis tanto del país como de ambas automotrices, llevó a la italiana a desistir del acuerdo.

Como Seat amenazó con llevar a los tribunales el caso, Fiat permitió que la española siguiera produciendo sus modelos, pero con nuevos nombres y con cambios estéticos “significativos”, según rezaba el renovado acuerdo de 1981.

Así, el 127 se transformó en Fura y el Ritmo en Ronda. También aparecieron el Ibiza y el Málaga (versión tricuerpo del Ronda, similar al Regata) y luego el Panda pasó a llamarse Marbella.

Pero cuando apareció el prototipo del Ronda en 1982, rediseñado con 600 nuevas piezas sobre la base del Ritmo (nacido en 1979), Fiat puso el grito en el cielo (alentados por Giugiaro, diseñador del modelo original) por el parecido de ambos modelos.

Como el punto alusivo al diseño no era del todo claro, ambas empresas acudieron a la Corte Internacional de Arbitraje, donde la marca española presentó este Ronda negro con todas las nuevas partes en amarillo, para dejar en claro todo lo que se había modificado, tanto por fuera como por dentro.

La Corte falló a favor de Seat y la marca pudo vender el Ronda sin cambios (fue el primer Seat en llevar el nombre de una localidad española) tanto en la península ibérica como en mercados de exportación. Incluso el rediseño que Fiat llevó a cabo en el Ritmo de 1983 tuvo que sufrir algunos cambios por su parecido con el diseño de Seat.

Pero los problemas con el modelo no terminaron allí, ya que la japonesa Honda también demandó a Seat por el parecido en la pronunciación entre el nuevo modelo y su marca, aunque ambas acordaron antes de llegar a los tribunales.

El modelo desapareció en 1986, cuando Volkswagen ya había tomado las riendas de la empresa. Los siguientes Seat estarían basados en plataformas del grupo alemán, aunque con diseños propios.

Así era el Fiat Ritmo original (Seat lo vendía igual, pero con su marca).

Así quedó el Seat Ronda, con los cambios que “exigía” el acuerdo.

 Además de los cambios en la trompa, el Ronda mostraba en amarillo las modificaciones posteriores.

El color también denunciaba los grandes cambios realizados por dentro.

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