Mucho antes de que los vehículos pudieran conectarse a una red celular, compartir su ubicación o solicitar asistencia de manera automática, General Motors ya exploraba cómo utilizar la tecnología para mejorar la experiencia y la seguridad de los conductores. En 1966, sus equipos de investigación desarrollaron sistemas experimentales capaces de brindar información sobre el tránsito,
Mucho antes de que los vehículos pudieran conectarse a una red celular, compartir su ubicación o solicitar asistencia de manera automática, General Motors ya exploraba cómo utilizar la tecnología para mejorar la experiencia y la seguridad de los conductores.
En 1966, sus equipos de investigación desarrollaron sistemas experimentales capaces de brindar información sobre el tránsito, indicar rutas y establecer comunicación entre el vehículo y centros de asistencia. Aquellos primeros ensayos, basados en tecnologías tan distintas de las actuales como tarjetas perforadas, transmisores e imanes instalados en la infraestructura vial, anticiparon conceptos que décadas más tarde se convertirían en parte del vehículo conectado.
Treinta años después, en 1996, esa evolución tecnológica dio lugar al lanzamiento de OnStar, uno de los primeros sistemas telemáticos integrados al automóvil disponibles para el público. En 2026, la plataforma celebra su 30° aniversario global y cumple, además, una década de presencia en Argentina.
Desde entonces, OnStar evolucionó al ritmo de la conectividad, incorporando herramientas vinculadas con asistencia, seguridad, emergencias y servicios digitales para acompañar a los usuarios dentro y fuera del vehículo.
En Argentina, OnStar está presente desde hace 10 años como parte de la propuesta tecnológica de Chevrolet.
Según el modelo, la versión y el plan contratado, los clientes Chevrolet pueden acceder a funciones como respuesta automática ante accidentes, asistencia en emergencias, recuperación vehicular, diagnóstico remoto, comandos a distancia desde la aplicación myChevrolet y conectividad Wi-Fi.
La propuesta también incluye servicios como Acompañamiento Seguro, que permite al usuario mantenerse en contacto con un asesor durante un recorrido, y OnStar Pets, orientado a brindar asistencia ante determinadas situaciones vinculadas con mascotas.
Estas soluciones forman parte de la evolución de una plataforma que, a lo largo de tres décadas, incorporó nuevas tecnologías y servicios a medida que cambiaron tanto los vehículos como las posibilidades de conectividad.
En 1966, los Laboratorios de Investigación de General Motors anunciaron el Sistema de Asistencia al Conductor, Información y Enrutamiento (DAIR, por sus siglas en inglés). El objetivo era desarrollar un sistema capaz de proporcionar a los conductores información sobre las condiciones de la carretera y el tránsito, navegación y comunicación por radio.
Aunque innovador para su época, DAIR funcionaba con tecnologías muy diferentes de las actuales. La radio de banda ciudadana (CB) permitía la comunicación entre el vehículo y un centro de asistencia, mientras que imanes y transmisores de baja potencia integrados en la infraestructura podían enviar información a la consola del vehículo.
El sistema permitía mostrar señales de tránsito y límites de velocidad, advertir sobre determinadas condiciones del camino y brindar indicaciones para llegar a destino. Para esto último, utilizaba tarjetas perforadas codificadas que se insertaban en la consola y activaban indicadores de dirección.
Conceptualmente, DAIR anticipaba algunas de las funciones que décadas más tarde formarían parte de OnStar.
Por ejemplo, si un conductor se quedaba sin combustible en una autopista, podía enviar una solicitud a un centro de comunicaciones mediante un dial instalado en la unidad DAIR. Una vez recibido el pedido, el personal del centro podía comunicarse con el vehículo y confirmar que la asistencia estaba en camino.
Los imanes y transmisores instalados en la carretera también permitían enviar mensajes automáticos al vehículo para advertir sobre situaciones de emergencia o condiciones potencialmente peligrosas.
DAIR nunca llegó a producirse en serie, pero los ingenieros de GM construyeron un pequeño tramo de carretera con la infraestructura necesaria en el Centro Técnico de la compañía en Warren, Michigan, e instalaron el sistema en dos vehículos de 1966.
Aproximadamente un año después de la primera demostración de DAIR, el gobierno federal de Estados Unidos otorgó a GM un contrato para desarrollar un sistema de navegación para la entonces Oficina de Carreteras Públicas. Así nació el Sistema Experimental de Guía de Rutas (ERGS), desarrollado por General Motors Research junto con la división de radio Delco.
En lugar de utilizar tarjetas perforadas, ERGS permitía al conductor ingresar una palabra clave de cinco letras correspondiente a su destino y recibir indicaciones visuales a través de una unidad instalada en el tablero.
El sistema recibía información de transmisores y antenas instalados en las intersecciones. Cuando el vehículo pasaba sobre una de ellas, el receptor ERGS captaba la señal, la interpretaba y mostraba al conductor las instrucciones correspondientes.
Las tecnologías utilizadas por DAIR y ERGS no eran nuevas incluso para mediados de la década de 1960. El verdadero desafío estaba en su escala: para desplegarlas masivamente habría sido necesario instalar una extensa infraestructura de imanes, transmisores, antenas y centros de comunicaciones en las carreteras.
En las décadas siguientes comenzaron a surgir y madurar las tecnologías que permitirían hacer realidad aquella visión. En 1973 se realizó la primera llamada desde un teléfono móvil, durante los años 80 comenzaron a expandirse las redes celulares y, a partir de 1978, se inició el despliegue de los satélites que posteriormente conformarían el sistema GPS.
La combinación de las redes celulares y el posicionamiento satelital permitió que, años más tarde, una unidad telemática instalada en un vehículo pudiera conectarse con un asesor en tiempo real y determinar con precisión la ubicación del automóvil.
En 1996, esas tecnologías confluyeron en el lanzamiento de OnStar.
DAIR y ERGS se adelantaron a su tiempo, pero sus ingenieros ya imaginaban una mayor integración entre el conductor, el vehículo y su entorno. Seis décadas después de aquellos primeros desarrollos y a 30 años del nacimiento de OnStar, esa visión continúa evolucionando a través de nuevas tecnologías de conectividad, asistencia y seguridad.






































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