El Leapmotor C10 es un SUV híbrido con un funcionamiento novedoso y muchísimas otras cosas para analizar al detalle.
Por: Martín Simacourbe
Fotos: Prensa Stellantis y M.O.
Leapmotor es una automotriz china nacida en 2015, de la cual Stellantis adquirió hace tres años el 20% y la potestad de vender sus vehículos fuera de su mercado local.
Gracias a ese acuerdo, la marca llega a la Argentina, potenciada por el beneficio arancelario que le permitió meter dos modelos dentro del cupo: los B10 y C10.
Ambos son SUV medianos, que se diferencian por el tamaño y la capacidad de la batería, aunque comparten la motorización del tipo REEV, que explicaremos más adelante.
El ser parte de Stellantis le otorga a Leapmotor un paraguas más solido que el de muchas otras nuevas marcas que llegan a través de importadores, y también algunas ventajas financieras, como por ejemplo el plan de ahorro.
Aunque en un viaje de presentación manejamos ambas propuestas, luego nos quedamos con este C10 que probamos a fondo.
DISEÑO/ESTILO

Los chinos son de hacer algunos líos con la segmentación occidental y alguno podría catalogar al B10 como un compacto, pese a que mide 7 cm más que un Corolla Cross.
Este C10, en cambio, es un mediano de ley, con 4,74 de largo, 21 cm más que el B10. Es, además, 6 cm más largo que H6, 11 cm más que Territory e igual que Song Pro y Captiva.
El diseño es sencillo y algo impersonal. No tiene nada que pueda criticarse, pero a mi gusto, tampoco hay nada que lo vuelva atractivo. Seguramente quien desee pasar desapercibido le encuentre valor.
La única rareza es el limpialuneta escondido, que se descuelga detrás del aleroncito que contiene la tercera luz de freno.
Algo bastante incómodo es el acceso. Los Leapmotor no tienen llave, sino una tarjeta o una app que trabaja desde el teléfono.
Con esta última uno puede acercarse y destrabar el cierre con un botón, pero sin ella tendrá que apoyar la tarjeta en el espejo, algo novedoso pero poco práctico porque hay que tenerla a mano.
Ahí no termina la cosa. Las manijas al ras son como la de muchos modelos chinos (algo ya prohibido en ese país, ver más), pero con una molesta diferencia: no se despliegan al acercarse (por más que tengas la tarjeta o el celu), lo cual requiere útilizar las dos manos o realizar una maniobra muy trabajada.
La única versión cuenta con llantas de 20 pulgadas de diseño deportivo y en la gama hay un verde y los clásicos blanco, negro y gris como colores.
INTERIOR/CONFORT

Por dentro, el C10 tiene algo muy poco común en los vehículos de occidente: se puede elegir entre dos tonalidades, una negra tradicional y otra marrón, muy llamativa.
El diseño es minimalista, con tablero digital reducido, una enorme pantalla y salidas de aire camufladas. La consola entre asientos va elevada y por debajo ofrece una espaciosa bandeja.
Si bajaste la app, vas a poder arrancar (no hay botón) con un código, algo que nosotros no teníamos habilitado, pero que suena algo engorroso (esperar y digitar los números). Con la tarjeta basta con apoyarla en la consola, pero otra vez hay que tenerla a mano. Siento que Leapmotor quiso innovar con algo novedoso e hizo del acceso y el arranque algo mucho más tedioso que contar con una simple llave.
El tablero ofrece algunos caracteres muy pequeños y hay una única vista (aunque en modo claro/oscuro), pero casi todo lo importante está en la pantalla central, que es enorme y de respuesta muy veloz.
No hablo solo de chequear informaciones, sino del manejo las principales funciones. Salvo los comando de butacas, vidrios (con teclas que responden al revés de lo convencional), baliza (en el techo), escobillas (en el brazo izquierdo), ayudas a la conducción (ya hablaremos en el rubro seguridad) y selectora (en el brazo derecho), todo se hace a través de la pantalla, incluso trabar las puertas, direccionar el aire o comandar los espejos y las luces, algo que no termina de ser práctico porque el C10 tiene muchísimo equipamiento y encontrar todo lleva su tiempo.
Es cierto que, durante el test, nosotros estamos chequeando consumos, cambiando frecuentemente de modos de manejo y, en el medio, utilizando la radio (no hay AM) y el climatizador (que no le acierta casi nunca a la temperatura elegida), pero para el usuario normal, pese a los accesos directos en la base de la pantalla y a la posibilidad de configurar más accesos deslizando la pantalla con dos dedos, todo sería más fácil con algunos botones físicos.
Lo peor del sistema es que no se puede espejar el celular, algo que la marca promete solucionar pronto, ya que está disponible en el B10.
El equipamiento es abundante, con un enorme techo panorámico (que no abre), butacas calefaccionadas y ventiladas, cámara 540° y sin faltantes de importancia. La calidad es un punto alto, con diferentes materiales a la vista y buena insonorización, salvo a velocidades elevadas.
La posición de manejo es correcta, con butacas eléctricas y memoria, amplias y cómodas. Atrás, como en muchos otros chinos, hay espacio para que lleves a tres muchachos de la NBA sin problemas (la visibilidad es complicada aún sin ocupantes). Los respaldos traseros son reclinables y los delanteros bajan al nivel de los cojines para transformar, con solo tocar un botón, el interior en dos camas, con sonido de agüita cayendo y todo.
El baúl ofrece 435 litros, una cifra mejorable para un SUV de este tamaño, pero lo peor está debajo, ya que no ofrece un auxilio (viene con el kit reparador), algo ya de por sí criticable, pero más en vehículo que se jacta de superar los 1.000 de autonomía e invita a viajar lejos de casa.
MOTOR/PRESTACIONES

La motorización es del tipo REEV, siglas de vehículo eléctrico de rango extendido. Esto significa que es un híbrido en el que el eléctrico es el único de movilizar las ruedas. El naftero está para recargar las baterías y no depender exclusivamente de la electricidad.
Es un sistema similar al e-Power de Nissan, pero con la diferencia que acá las baterías son mucho más grandes y también pueden recargarse con enchufe. Y a diferencia de otros híbridos enchufables, permite recargar rápidas con el cargador CC2.
De hecho, una de las diferencias entre B10 y C10 son las baterías, de 18 kWh en el primero y de 28 en este que probamos, una cifra grande para un híbrido y que permite superar los 150 km de autonomía puramente eléctrica y los 1.000 km en manejo combinado.
El motor eléctrico ofrece 218 CV y 320 Nm que se combinan con cuatro modos de manejo: EV+ (eléctrico puro), EV (igual, pero sin consumir toda la batería), Combustible (híbrido) y Power (el naftero está siempre encendido). La filial local no declara la potencia del naftero, pero en otros mercados anuncia 87 CV y 125 Nm.
Las prestaciones son acordes a un vehículo de más de 200 caballos, pero que tiene que arrastrar casi dos toneladas (el gran problema de tener semejante batería): menos de 9 segundos para llegar a 100 km/h y unos 6 para pasar de 80 a 120.
Los consumos son mucho mejores que los de un naftero de esta potencia, pero algo más elevados que los de otros híbridos, incluso enchufables. Gasta menos de 7 l/100 km en ruta y la ciudad y casi 9 en autopistas. Igualmente entre tantos modos de manejo, estas cifras pueden variar. En el modo eléctrico puro el consumo está entre 16 (en cuidad y ruta) y 25 kWh (autopistas).
Pese a que en la marca nos dijeron que era posible gastar toda la batería (en el modo EV+), no pudimos bajar de 6%. Ya en menos de 10%, la respuesta se empobrece y le cuesta mucho más ganar velocidad, aunque alcanza 100 km/h sin problemas (no fuimos más allá de eso). En esa circunstancia, los consumos se disparan y es fácil superar los 13 l/100 km.
En todo caso, es algo forzado (a menos que también te quedes sin combustible), ya que en los otros modos, el naftero no deja que esto pase (incluso el EV lo activa al bajar de 15% de batería). También podes fijar mínimos para que el porcentaje no baje de lo que vos deseás.
COMPORTAMIENTO

Otra de las particularidades de estos Leapmotor es que como las ruedas las mueve solo el eléctrico, la tracción es trasera, algo que no repercute en el comportamiento dinámico, pero sí en el muy buen radio de giro que ofrece.
De hecho, el C10 es bastante neutro en su desempeño y hasta tiene cierta tendencia suvbirante cuando se lo exige en curvas cerradas.
Además de los modos de manejo, se pueden establecer otros parámetros (respuesta, dirección, frenado), pero las cosas no se alteran demasiado. De hecho, no tiene una función one pedal para regenerar de manera intensiva.
El esquema de suspensiones independientes hace muy bien su trabajo a la hora del confort, ya que pase a contar con llantas de 20″ y un perfil bastante bajo, no sufre para nada en la ciudad y solo lo limitan en algún incursión en caminos de tierra, donde se agradece el buen despeje.
En la ruta se desenvuelve con aplomo, pero sin nigún tipo de actitud deportiva, con una dirección que también prioriza el confort por sobre la respuesta dinámica.
SEGURIDAD

La dotación es muy abundante, con siete airbags (uno entre las butacas y no en las rodillas) y todas las ayudas a la conducción conocidas.
Pero antes te dije que iba a hablar del tema y es cómo funcionan. En los primeros metros, siempre hay una alarma que se activa y uno no sabe si es el mantenimiento de carril o una alerta de velocidad, pero se apaga antes de hacer mil quinientos pasos en la pantalla. Eso no es grave.
Lo malo es que tanto crucero como mantenimiento se comandan desde la selectora (con una o dos pulsaciones hacia abajo). El problema es que no hay una tecla de reset y si frenás, al recativarlo no vas a volver a la velocidad elegida si no a la que circulás en ese momento.
Otra vez se hace presente una simplificación que termina arruinando un sistema que en la mayoría de las automotrices es simple. Da bronca que la distancia se regula con una ruedita en el volante, dejando en claro que aglutinar todo en un solo comando no es la mejor solución.
Fuera de cómo se lo activa, el crucero funciona muy bien, con parada y arranque automático. Al mantenimiento le cuesta leer nuestras rutas, pero cuando agarra centra correctamente el vehículo.
Las luces tienen muy buen poder y el frenado lo detuvo en muy buenas distancias, con 38 metros para llegar de 100 km/h a 0. Por último, Euro NCAP lo calificó con cinco estrellas y muy buenos puntajes en las pruebas de choque.
PRECIO/COMPETENCIA

El C10 tiene un precio muy atractivo de 35.500 dólares teniendo en cuenta el tamaño, el equipamiento y las prestaciones que ofrece su motorización híbrida.
Pero claro, no es el único con esta tentadora relación precio/producto. Hay una infinidad de modelos que, peso más, peso menos, se acercan bastante. Por ejemplo BJ30, Song Pro, CS55, Captiva, Tiggo 7, Territory y H6, solo por nombrar a algunas chinas híbridas, porque hay varias más.
La gran diferencia con muchas de esas (aunque no todas, claro está), es que la incertidumbre de subirse a un logo prácticamente desconocido se reduce mucho, porque detrás está el grupo Stellantis, con muchos puntos de atención si es que llegás a tener un problema y la seguridad de una continuidad en la oferta que va mucho más allá de la oportunidad que promovió el cupo sin arancel.
No por nada Stellantis ofrece una garantía de 6 años o 150.000 km, de las más altas en vehículos de pasajeros.
¿Le alcanza? Es algo que sabremos con el tiempo. Lo que es seguro es que el camino es largo y este C10 tiene muchos atractivos y unas cuantas cosas por mejorar para enamorar al cliente argentino.
Lo Bueno
Autonomía extendida
Espacio y calidad interior
Equipamiento general
Agrado de uso
Precio atractivo
Lo Malo
Sin auxilio
Acceso a varios comandos
Unica versión
Rendimiento sin batería
Diseño anodino
FICHA TECNICA
Motor
Híbrido enchufable, 4 cilindros, 16 válvulas
Cilindrada: 1.500 cm3
Alimentación: nafta
Potencia: 87 CV
Torque: 125 Nm
Alimentación: eléctrico
Potencia: 215 CV
Torque: 320 Nm
Batería: 28.4 kWh
Transimisión
Caja: automática
Tracción: trasera
Frenos: discos ventilado/disco
Tren de rodaje
Suspensiones: McPherson/Multilink
Dirección: Con asistencia eléctrica
Neumáticos: 245/45 x 20″
Dimensiones y Capacidades
Largo/Ancho/Alto: 4,739/1,900/1,680 m
Distancia entre ejes: 2.825 m
Peso: 1.960 kilos
Baúl: 435 litros
Tanque: 52 litros
MEDICIONES PROPIAS
Aceleraciones
0-100 km/h: 8,7 s
0-400 metros: 17,8 s
0-1000 metros: 31,4 s
Recuperaciones
80-120 km/h en D: 6,1 s
Frenada
100-0 km/h: 38,4 m
Consumos
100 km/h: 6,5 l/100 km
130 km/h: 8,7 l/100 km
Urbano: 6,7 l/100 km
EQUIPAMIENTO
Seguridad
Airbags frontales, laterales, de cortina y central delantero
Alerta de tráfico cruzado
Detector de punto ciego
Frenado autónomo de emergencia
Mantenimiento y centrado de carril
Confort
Acceso y arranque con NFC
Asientos traseros reclinables
Butaca eléctrica con memoria
Cargador inalámbrico de celular
Climatizador automático
Control crucero adaptativo
Freno de mano eléctrico
Llantas de aleación
Pantalla táctil con cámara 540°
Tapizado de cuero
Techo panorámico




































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