La tercera generación del SUV del rombo es más grande, potente y equipado que nunca. Pero también es mucho más cara.
Por Martín Simacourbe
Fotos Miguel Oteiza
La Koleos fue el primer SUV de Renault en Argentina. Llegó en 2009, antes que la Duster, y se posicionó como el nuevo buque insignia de la marca, previo a la llegada del Latitude.
Eran tiempos en que la marca francesa adoptó una política que no abandonaría jamás en la región: la de vender la mayoría de sus productos desarrollados para mercados fuera de Francia.
Esa Koleos original y también la de segunda generación fueron gestadas junto a Samsung y producidas en Corea del Sur. Esta tercera mantiene el centro de producción en Busan, pero fue desarrollada junto a Geely, la marca china con la cual Renault tiene múltiples colaboraciones.
Esta alianza trajo un reposicionamiento del modelo, que ahora es más grande (en otros mercados se llama Grand Koleos), tanto que coquetea con el segmento D, aunque sigue sin ofrecer tres filas de asientos.
Su arribo también significó el debut de Renault en la mecánica híbrida convencional (el Arkana es un mild hybrid, ver prueba), aunque a nosotros nos tocó probar la opción convencional, con un motor de origen Volvo (la sueca es propiedad de Geely).
DISEÑO/ESTILO
Decía que esta Koleos es más grande. Creció 11 cm entre ejes y en el largo total, 4 de ancho y 3 de alto. De hecho, obviando los todo terreno como Bronco o Wrangler, es el SUV de cinco plazas más grande de nuestro mercado, incluso por encima de varios 7 plazas.
El diseño tiene algunas cosas de los antiguos Koleos y el tramado de la parrilla que Giles Vidal trajo de Peugeot (aunque acaba de regresar a Stellantis).
Las dos versiones (Techno y Esprit Alpine) se diferencian por las llantas (de 19″ y 20″, respectivamente) y la gama de colores: comparten blanco y gris, pero este cobre es exclusivo de la Techno y un gris satinado de la híbrida.
INTERIOR/CONFORT
La grandeza exterior también se percibe por dentro. Hay mucho lugar no solo en las plazas traseras (con control y salidas de aire, aunque bien podrían ser corredizas), sino también en las delanteras, con muy cómodas butacas eléctricas (calefaccionadas y ventiladas), incluyendo la del conductor con desplazamiento para un mejor ingreso.
El baúl no le va en zaga, con muy buenos 574 litros, portón de apertura y cierre eléctrico y una rueda del tipo temporal por debajo.
Sin embargo, lo que más destaca puertas adentro es la inclusión de la tercera pantalla, ubicada delante del pasajero y con funciones similares a la central, pero sumando la posibilidad de ver videos. Como cuenta con una tecnología para que el conductor no pueda visualizarla, no hay riesgos de distracciones.
También hay una pantalla para el conductor, que oficia de tablero. Es nítida y muy generosa, pero está algo desperdiciada, ya que (salvo la duplicación del mapa del celu) no ofrece la posibilidad de jugar con varias vistas: solo hay un par y poco atractivas. Al menos, hay un head up display para mejorar las cosas.
El diseño general es bastante genérico (algo propio de la industria China) con lo que se comprueba que, al menos acá, Renault no intervino demasiado.
Lo que si puede agradecer la gente del rombo es la calidad con la que está construido, ya sea por los materiales, los encastres y la insonorización, todo de primer nivel.
El equipamiento es un punto alto con todo lo esperado, como estacionamiento asistido, climatización trizona, techo panorámico corredizo, tapizado de cuero, cargador inalámbrico, freno de mano eléctrico y auto hold.
La selectora es tradicional (en su diseño, no en su funcionamiento, algo que veremos luego) y hay una pequeña rueda para seleccionar los diferentes modos de manejo. Por detrás, aparece una muy generosa guantera, que complementa la bandeja que está por debajo de la consola entre asientos.
MOTOR/PRESTACIONES
Nos hubiera gustado probar la híbrida (ya habrá tiempo), pero está de combustión también tiene su atractivo. Por un lado, es un motor nuevo (para Renault) y por el otro, esta opción es la única con tracción integral (aunque su uso fuera de ruta es limitado).
El propulsor es de origen Volvo (como ya dije, una de las muchas marcas de Geely), de la familia T5, que sirvió a muchos modelos de la casa sueca
Es un 2.0 turbo de 235 CV (mucho más de los 170 CV que llegó a ofrecer el anterior Koleos) y 350 Nm, que se une a una eficiente caja de 8 marchas.
Las prestaciones son dignas de la potencia declarada, con 8 segundos para llegar a 100 km/h y poco más de 5 para pasar de 80 a 120 km/h, cifras que lo ponen entre los mejores de este segmento (salvo por el deportivo Compass Blackhawk, ver prueba)
Los consumos son muy buenos en ruta (6,5 l/100 km), correctos en autopistas (casi 10) y mejorables en ciudad (más de 12).
COMPORTAMIENTO
Pese a los buenos números de potencia, está claro que el comprador de un vehículo de este porte está demandando una enorme dosis de confort y serenidad ante todo.
Y allí la Koleos no solo no defrauda, sino que se posiciona como una de las mejores opciones del mercado, al menos entre las marcas generalistas.
Es paradójico que tras años de batallar en vano por hablarle de igual a igual a la industria alemana, los franceses hayan tenido que recurrir a China para crear una versión que pueda entablar un mínimo diálogo sin avergonzarse.
La Koleos destila calidad, no solo en el entorno, sino también en las maneras, con un andar señorial pese a unos neumáticos con un caucho no tan generoso, una dirección amable y un comportamiento dinámico que acompaña cuando se pisa el acelerador, con pocas inclinaciones pese a su porte y sus casi nulas intenciones deportivas.
Lo único reprochable es la selectora, con un insólito manejo secuencial lateral (disminuye hacia la izquierda y aumenta a la derecha) y algunos cambios de marcha que necesitan un doble pulsado. Por suerte la transmisión es rápida así que ni me preocupé por adaptarme.
La respuesta del motor es contundente cuando se lo demanda y cuenta con varios modos de manejo: hay un IA que interviene menos de lo que anuncia (o será que recién entiende al conductor tras muchos kilómetros) y un 4×4 que pone ambos ejes algo más atentos, pero que solo ayuda en terrenos apenas complicados. Para el off road en serio hay otras cosas, aunque con la buena potencia le sobra para, por ejemplo, surfear médanos.
SEGURIDAD
Lo esperable para un vehículo de este segmento, con siete airbags y un completísimo paquete de ayudas (Renault anuncia 29 porque cuenta hasta los sensores de estacionamiento).
El funcionamiento del control crucero es muy bueno, pero el del mantenimiento de carril, con centrado, es demasiado invasivo y no se puede desconectar (o no logré hacerlo).
Hay situaciones en que se pisa una línea (por ejemplo en una curva de una autopista, sin otros vehículos cerca) y el volante pega un tirón sin sentido, mucho más agresivo que una simple alerta (ya sea por vibración o sonido).
Las luces funcionan muy bien y los frenos lo detuvieron en distancias que podrían ser mejores (por encima de los 40 metros). Por su parte, no hubo pruebas de choque a esta plataforma fuera de China.
PRECIO/COMPETENCIA
El precio de esta Koleos naftera es de 80.550.000 pesos, un 10% por debajo de la híbrida. Es un valor importante, uno de los más altos que ha tenido Renault en este siglo.
Si uno mira la competencia tradicional, el precio está justificado: Compass, 3008 y X-Trail son apenas más baratos (con menos potencia disponible), Tiguan está cerca (también le falta potencia) y tanto CR-V como Rav4 (sean o no híbridas) cuestan mucho más.
Pero hay dos problemas: uno es la imagen de marca de Renault, menor a la de cualquiera de las opciones mencionadas en este precio, algo que también influye en el futuro valor de reventa.
El segundo es la llegada de infinidad de modelos de marcas chinas, con tecnologías similares a las de la versión híbrida, pero a un precio decididamente menor. Aunque acá es Renault la que saca chapa con lo de la imagen.
Tanto hablar del prestigio no es en vano. Más allá de los números (de pesos a poner o de los patentamientos que logre) la Koleos tiene una misión muy clara en la estrategia del rombo: reposicionar a la marca, mejorar el diálogo con aquellos clientes que añoran los tiempos del R21 o el Laguna y ponerle una alfombra roja a la llegada del Boreal y otros que vengan en el futuro. Eso sí, hablando más chino que francés, algo muy lógico en estos tiempos.
Lo Bueno
Agrado de uso
Calidad interior
Equipamiento completo
Prestaciones
Espacio interior
Lo Malo
Consumo en ciudad
Ayudas invasivas
Selectora de caja
Auxilio temporal
Precio elevado
FICHA TECNICA
Motor
Naftero, 4 cilindros, 16 válvulas
Cilindrada: 1.969 cm3
Alimentación: Turbo nafta
Potencia: 235 CV a 5550 rpm
Torque: 350 Nm a 2000 rpm
Transimisión
Caja: Automática de ocho marchas
Tracción: Integral
Frenos: Disco ventilado/Disco
Tren de Rodaje
Suspensiones: McPherson/Eje rígido
Dirección: Eléctrica
Neumáticos: 225/55 x 19″
Dimensiones y Capacidades
Largo/Ancho/Alto: 4,780/1,880/1,680 mm
Peso: sin datos
Baúl: 574 litros
Tanque: 55 litros
EQUIPAMIENTO DE CONFORT
Acceso y arranque sin llave
Butacas con regulación eléctrica, calefacción y ventilación
Cargador inalámbrico
Climatizador trizona
Control crucero adaptativo
Encendido automático de luces
Estacionamiento asistido
Llantas de aleación
Pantalla táctil con cámara 360°
Portón eléctrico
Sensor de estacionamiento del/tras.
Sensor de lluvia
Tablero digital
Tapizado de cuero
Techo panorámico corredizo
Tercera pantalla táctil
EQUIPAMIENTO DE SEGURIDAD
Airbags frontales, laterales, de cortina y de rodilla
Alerta de punto ciego
Faros full led
Frenado autónomo de emergencia
Luces altas automáticas
Mantenimiento de carril
PRESTACIONES
Aceleraciones
0-100 km/h: 8,1 s.
0-400 metros: 15,7 s.
0-1000 metros: 29,8 s.
Recuperaciones
80-120 km/h en D: 5,3 s.
Frenada
100-0 km/h: 41,4 mts.
140-0 km/h: 70,9 mts.
Consumos
100 km/h: 6,5 litros/100 km.
130 km/h: 9,6 litros/100 km.
Urbano: 12,2 litros/100 km.



































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