La doble escala de impuestos ya es ley. ¿Cómo y a qué autos impacta?

La doble escala de impuestos ya es ley. ¿Cómo y a qué autos impacta?

El regreso de la doble escala impositiva ya es realidad. Comenzará a aplicarse el 1 de enero de 2020 y se actualizará trimestralmente.

Sancionada la Ley de Emergencia Económica, el impuesto interno se aplicará con mayor fuerza. El gran cambio es el regreso de la primera escala (aplicada durante la última etapa kirchnerista) que hará que muchos más modelos paguen el arancel con respecto a lo que se venía dando en la última administración macrista.

La historia reciente indica que si bien existe desde 2008, cuando afectaba a un mínimo grupo de modelos por encima de los 60.000 dólares, el impuesto interno fue “ganado terreno” gracias a la creciente inflación de esos años.

Sin embargo, el que se denominó “impuesto al lujo”, tomó relevancia en 2014, cuando la falta de dólares impulsó al hoy gobernador bonaerense Axel Kicillof (entonces Ministro de economía) a desdoblar la escala y aumentar los gravámenes: del 10 por ciento se pasó al 30 y se creó una segunda escala, del 50 por ciento.

Cuando asumíó Macri, el porcentaje bajó a 10 y 20 por ciento respectivamente, hasta que en 2018, su gobierno eliminó la primera escala, manteniendo la segunda en 20 por ciento.

Ahora regresa “la doble”, que se ubica con porcentajes de 20 y 35 por ciento. El porcentaje es menor a la de la última vez que se aplicó, pero en términos de precio, está cercana a la de esos tiempos: a partir de las versiones full de los medianos se comenzará a pagar el tributo.

La especificación indica que serán los autos de más de 1.300.000 pesos, antes de otros impuestos, los que paguen el arancel. En la práctica serán los modelos que hoy cuestan apenas por encima de 1.800.000 pesos al público (ver los modelos que no lo pagarán). Como la revisión será trimestralmente, seguramente la inflación hará que nuevos modelos comiencen a abonarlo (o a tener “precios testimoniales”) antes de la actualización.

Para la segunda escala, el cálculo es que abonen los modelos con precio por encima de 2.400.000 pesos antes de impuestos, unos 3.500.000 pesos a público. Claro que estos aumentos, como son antes de otros impuestos, afectarán en porcentajes mayores a los mencionados 20 y 35 por ciento una vez que lleguen al consumidor.

Como siempre, los vehículos utilitarios (pick ups y furgones) no se verán afectados por este gravamen, lo cual seguramente estimule, como pasó en 2014, las ventas de camionetas de “trabajo”.

¿Qué se espera? Que seguramente se vendan menos autos. Así, el Gobierno conseguirá lo que busca, que las automotrices utilicen menos dólares al no tener que importar tantas unidades (los modelos más afectados son los importados, que se abonan a los países productores en la moneda norteamericana).

Pero eso conllevará también a más suspensiones (los autos nacionales se producen con muchísimas autopartes importadas), achicamiento de la red de concesionarios y, probablemente, alguna marca que se replantee la continuidad en nuestro mercado.

También habrá aumentos, más allá de los inflacionarios, en los modelos que no pagan el impuesto, ya que las marcas (lo hicieron en la etapa anterior), trasladan las pérdidas en su gama de importados a los regionales que, en general, sí pueden vender con un flujo normal.

Con el correr de los meses veremos cómo resulta esta medida que hace seis años no benefició en nada al sector automotor.

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1 Comentario

  • jorge
    23 diciembre, 2019, 9:59 pm

    Igual se pueden meter en el ojete todos los 0km. Se los va a comprar magolla!

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