El silencioso y fugaz paso del Volkswagen Santana por Argentina

El silencioso y fugaz paso del Volkswagen Santana por Argentina

En 2003, cuando nadie lo esperaba y en el fin de su vida comercial, Volkswagen vendió en la Argentina el Santana producido en Brasil. Toda la historia.

Por Martín Simacourbe

En mayo de 2003, quien suscribe trabajaba en la editorial Motorpress. Una de mis funciones era redactar el Magazine, la sección de noticias que ocupaba las primeras páginas de Auto Test.

En ese número apareció por primera vez El Informante, una sección que se ocuparía de poner en el papel rumores que circulaban en la industria. Y el primero fue el de la llegada del VW Santana a la Argentina.

El arribo era toda una sorpresa porque la filial local, desde la disolución de Autolatina en 1996, siempre le había dado la espalda a uno de los modelos más emblemáticos del mercado brasileño.

La historia del Santana se remonta a 1981, cuando la segunda generación del Passat europeo incluyó una carrocería sedán. Así como el Jetta del Golf o el Derby del Polo, la nueva silueta adoptó nombre propio, algo que después quedó en desuso en muchos mercados.

El modelo llegó a Estados Unidos como Quantum (el nombre que tuvo la rural acá), a Mexico como Corsair y a la Argentina como Carat, producido primero por VW en San Justo y luego por Autolatina en Pacheco.

El éxito no acompañó al rival de Peugeot 505 y tan solo se vendió de 1987 a 1991, cuando fue reemplazado por el Ford Galaxy, un clon del Santana con el logo del óvalo que Autolatina producía en Brasil.

Con el fin de la empresa conjunta, tanto Ford como Volkswagen trajeron modelos europeos (Mondeo y Passat), mientras el Santana brasileño seguía con éxito en su mercado de origen.

Recién en 2003, VW Argentina cambió de opinión viendo que el mercado argentino se recuperaba de la crisis y el creciente mercado de remises solicitaba un auto confiable y económico, pero de buenas dimensiones.

En silencio, sin presentación a la prensa, test drives programados o publicidad en los medios, el Santana llegó a las listas de precios con dos versiones (Comfortline y Trendline) a un precio cercano al del Polo Classic. Montaba el ya veterano motor 2.0 de 114 CV y 172 Nm y medía 4,61 metros de largo, 1,70 de ancho, 1,42 de alto y ofrecía un baúl de 560 litros.

Por el alto consumo del 2.0, muchas unidades fueron transformadas a GNC, pero ni aun así fue un modelo exitoso. Además, pronto comenzó a sentirse la falta de algunos repuestos en el mercado, además de otros inconvenientes que lo dejaron en una posición desfavorable ante algunos rivales más modernos.

Con el fin de la producción del Santana en Brasil, a mediados de 2007, el modelo se retiró de la venta en la Argentina en septiembre de ese año, otra vez con solo cuatro años de protagonismo, tal cual como había tenido el Carat, unos quince años antes.

El Carat se produjo en Argentina entre 1987 y 1991
Un Santana brasileño de dos puertas que jamás tuvimos
El Ford Versailles brasileño se vendió acá como Galaxy
Así se vendió en Argentina entre 2003 y 2007
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3 Comments

  • Marcelo Gustavo Domínguez
    26 enero, 2024, 8:32 pm

    Un auto hermoso, cómodo y confiable, como un buen producto Volkswagen. Ideal para trabajo para transporte de personas, tipo Remise. Aún con equipo de GNC en el baúl, quedaba bastante espacio para la valijas. Andar silencioso, rápido y seguro en viajes en ruta. Dirección hidráulica y aire acondicionado. No le faltaba nada. Todavía se lo extraña. El mercado aún no ha conseguido su reemplazo, cómo herramienta trabajo.

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  • Marcos
    3 abril, 2024, 8:47 pm

    El mejor auto para taxi lo tenemos casi de cero…. Después de 17 años algo x lógica se rompe……el mejor compañero de trabajo y ahora es un cazabobos o un lobo con piel de cordero…..diferente a los VW y como chiste aún con sus estéticas de aquellos tiempos de sus hermanos…el único sedan q aún sigue fabricandose

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